
El regreso del club privado
Share This Article
Durante años, el lujo fue visible.
Hoy, el estatus es acceso.
En los últimos años, el sector global de clubes privados y membresías exclusivas ha crecido impulsado por consumidores de alto patrimonio que priorizan privacidad, networking y experiencias curadas sobre ostentación (Knight Frank, 2023).
La señal ya no es lo que posees.
Es dónde puedes entrar.
La psicología de la exclusividad
La teoría de la escasez, estudiada por el psicólogo Robert Cialdini, demuestra que lo limitado se percibe como más valioso. Cuando el acceso es restringido, el estatus aumenta. Un estudio publicado en el Journal of Consumer Research encontró que las experiencias exclusivas generan mayor percepción de prestigio social que aquellas abiertas al público, incluso si la calidad es similar.
No es solo lujo.
Es filtro.
El valor está en quién está dentro
Clubes como Soho House crecieron globalmente bajo una lógica clara: curaduría de miembros. El atractivo no es el mobiliario. Es la red. El Wealth Report de Knight Frank (2024) señala que individuos de alto patrimonio están priorizando experiencias privadas y comunidades selectivas por encima de bienes materiales visibles.
El capital social se ha convertido en señal de poder.
¿Está América Latina entrando en la era del acceso privado?
En América Latina, el auge de clubes privados ha sido evidente en los últimos años con marcas globales entrando en el mercado y localizaciones estratégicas proliferando en grandes centros urbanos. Por ejemplo, Soho House, el club exclusivo fundado en Londres, abrió su primera sede en Ciudad de México en 2023 como su primer “House” en la región, ofreciendo espacios de trabajo, restauración y eventos culturales solo para miembros aprobados por comité, y ha sido seguido por planes para una segunda sede en São Paulo, Brasil poco después.
Este tipo de expansión no es aislada: el mercado global de membresías de clubes privados fue valorado en alrededor de US $21.8 mil millones en 2024 y se espera que crezca hasta US $41.5 mil millones para 2033, con un crecimiento anual compuesto cercano al 7.2 %, lo que refleja interés sostenido por formatos de red cerrados, experiencias personalizadas y espacios curados.
En este contexto, las membresías actúan como un filtro previo y como medio para facilitar conexiones más relevantes: no solo determinan quién puede entrar a un espacio físico, sino quién comparte cierto tipo de entorno profesional y cultural. En un mundo donde “el tiempo es el activo más escaso”, tener acceso a comunidades específicas puede optimizar no solo relaciones sociales sino también oportunidades estratégicas.